Antonio López Hidalgo (Montilla, 1957), actual profesor de Redacción Periodística en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla, es licenciado en Ciencias de la Información en la Rama de Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Desde 1980 ha ejercido el periodismo en todos los ámbitos, prensa escrita, gabinetes de comunicación, radio y ha colaborado con diferentes productoras audiovisuales. Publicó su primer libro junto con Juan Emilio Ballesteros, El Sindicato Clandestino de la Guardia Civil (1990). Además, entre muchos otros son fruto de su labor periodística las obras La exactitud de la nostalgia (1990), La ciudad perdida (1992), o El privilegio del Olvido (1994). Entre sus trabajos de investigación académica destacan algunos como, Los Liliputienses. La realidad a través de un fotografía de Prensa (1992), La tertulia, un género de moda (1996) y el libro Cuentos que fueron noticia que veía la luz en 2002.
“El periodismo al igual que la literatura o la música son profesiones meramente vocacionales”
1.
Pregunta: ¿A qué se debe su vocación por el periodismo?
Respuesta: Cuando era joven me gustaba mucho escribir, leer, la literatura, la música, la pintura… todo lo que tenía algo de arte. Comencé a escribir por mi cuenta, como muchos de los compañeros que estudiaron conmigo. Nos dimos cuenta de que en realidad nos metimos en el periodismo porque nos gustaba la literatura, leer y escribir. Entonces me percaté de que el periodismo era una buena manera de ganarse la vida escribiendo. De lo que no te das cuenta es que el periodismo necesita mucho tiempo. Para ser un periodista tienes que dedicarle muchísimo tiempo y al final eres escritor, porque todo periodista es escritor, por que la palabra es el arma que utilizas para tu producción, te das cuenta de que no te queda tiempo para hacer otras cosas. Si te quieres dedicar ha escribir una novela, un ensayo de cualquier tipo, o un libro que sea un reportaje, lo puedes hacer pero quitándole horas a tu vida privada. El primer libro que publiqué fue el Sindicato Clandestino de la Guardia Civil, lo publiqué junto a un periodista del Diario 16 y quedábamos a las 11 o las 12 de la noche cuando salíamos de la redacción, hasta las 4 o las 5 de la mañana, así durante 6 o 7 meses, entonces al final lo haces porque te gusta hacerlo, pero en realidad te quita mucho tiempo.
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P: Escribir su primer libro bajo esas circunstancias tuvo que ser muy gratificante para usted.
R: Claro que te gratifica. Una de las cosas de las que me siento orgulloso es que en mi trabajo siempre me he dedicado a hacer lo que me gusta. Yo creo que el periodismo al igual que la literatura o la música son profesiones meramente vocacionales. En el periodismo la vocación es absolutamente imprescindible porque si no, no puedes dedicar tantas horas del día para estar a disgusto contigo mismo. Toda persona que trabaja en algo que no le gusta, o al que tiene que dedicar muchas horas al final acaba dejándolo, porque incluso a quienes nos gusta el periodismo acabamos dejándolo derivando a otros oficios relacionados con el. Yo en mi caso enseño redacción periodística, es decir, la profesión no la dejas pero lo que ocurre es que la Universidad, por ejemplo, te permite tener una estabilidad laboral, un tiempo libre que al final lo dedicas al periodismo o a escribir otras cosas a cerca de investigación.
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P: ¿Cuál de sus obras le ha enriquecido más a nivel profesional?
R: En mi obra meramente periodística te he citado el primer libro que escribí, Sindicato Clandestino de la Guardia Civil, es un libro con mucha polémica, el Ejército lo procesó, rotundamente salimos absueltos Juan Emilio Ballesteros y yo. A ese libro le tengo mucho cariño ya que, además de ser el primero, nos permitió meternos en las tripas del Estado, un tema que entonces era bastante conflictivo. Definitivamente es del que estoy más orgulloso desde el punto de vista periodístico. Después tengo otra fase de libros dirigida al tipo académico y de investigación que en este tono va girada en torno a los géneros periodísticos. He investigado géneros como la columna, la entrevista o el último que se ha publicado bajo el título de Géneros periodísticos complementarios. Concretamente ese libro es bastante nuevo. No se ha escrito nada ello, y creo que es una aportación importante. También hay un tercer tipo de libros, que son aquellos libros que fusionan el periodismo con la literatura, como es la recopilación de columnas, que también es un género que acaba de irrumpir en la literatura. Tengo uno que se titula Cuentos que fueron noticia que trata de eso, de artículos literarios.
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P: Está volcado en un nuevo proyecto, ¿en qué se basa su próximo libro?
R: Ahora estoy escribiendo un libro que me encargaron precisamente acerca de la columna periodística. Uno escribe sobre un tema y al final lo llaman para todo (ríe). La editorial ‘Síntesis’ me encargó un libro sobre la columna periodística, un libro de esos que quieres terminar y nunca terminas. El libro en realidad está muy bien porque yo creo que con ese libro queda perfilado perfectamente lo que es un género como la columna, poco estudiado, que se ha investigado sobre él en los últimos años, pero que anteriormente no ha habido otros estudios, y por ello creo que puede ayudar mucho a la comprensión del género, al estudio y la teoría de los géneros periodísticos.
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P: En una de sus tesis doctorales analiza el periodismo de José María Carretero.
R: José María Carretero era conocido como “El Caballero Audaz”, nació en Montilla pero se fue muy pronto a vivir a Madrid con su hermano, que también era escritor, murió muy joven. El firmaba con el pseudónimo de “El Caballero Audaz” cuando comenzó a escribir en revistas. Con respecto a la importancia de José María Carretero a mí me interesa más su obra periodística que su obra literaria, porque en su obra periodística presenta los antecedentes de lo que hoy conocemos como la entrevista perfil o la entrevista de creación literaria, ésa que hacía Rosa Montero, que es esa entrevista en la que no interesa mucho lo que dice el personaje, sino que lo que persigue el periodista es ser un retrato del personaje. Además, es una entrevista donde el lenguaje es más creativo, más literario que en otros géneros, como por ejemplo, en la entrevista de declaraciones. José María Carretero tiene el interés de que fue uno de los pioneros de aquel entonces, incluso a la hora de buscar a los personajes, pues le hizo entrevistas a todos los personajes del momento, entrevistó a casi todos los autores de la generación del 98, Pío Baroja, Unamuno, etcétera, a casi todos los toreros, y a políticos de la talla de Hitler o Mussolini, es decir, que tan sólo a la hora de elegir a los personajes ya tenía un concepto claro de lo que quería hacer.
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P: ¿Y su labor periodística se ha visto influenciada por la obra de este autor?
R: No lo sé. Yo creo que todos los escritores que lees te influyen de alguna manera, y al final el resultado siempre es un poco lo que sacas de todos ellos pero también lo que tú eres. De alguna manera posiblemente haya tenido alguna influencia de José María Carretero, pero en el caso de este autor yo creo que más que influir en mi obra he tenido el gusto de recuperar a personajes de mi pueblo, no sólo a José María Carretero que era un personaje bastante conocido, más conocido por sus novelas pero desde que yo hice la tesis sobre él, es un personaje que ya entra en bastantes bibliografías y estudios sobre la entrevista en particular y sobre los géneros periodísticos en general. Hay otro personaje, Pepe Cobos Jiménez que era escritor y sobre todo articulista, muy amigo mío y al que yo le tenía mucho cariño y publiqué un libro sobre él que se titula El Privilegio del Olvido. Estos dos personajes influyen en tu vida, a lo mejor no tanto en lo que escribes pero si en la manera de concebir el mundo, la vida…
7.
P: Lleva muchos años trabajando como profesor titular en la Universidad de Sevilla, ¿alguna anécdota que haya enriquecido su tarea?
R: Así anécdota no sabría decirte. Tal vez lo más importante es que cuando yo entré aquí de profesor asociado a tiempo parcial (yo seguía trabajando como periodista), un jueves me dijeron “el lunes empiezas a trabajar” y estuve pensando todo el fin de semana que haría yo en una Universidad, que la había abandonado hace tanto tiempo cuando estudié periodismo en Madrid. Pensé en dos fórmulas: coger todos los libros que tenía de redacción periodística y empollármelos, y otra ir como un profesional a clase e intentar dar un perfil más de periodista a esa asignatura, y así lo hice.
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P: ¿Y funcionó?
R: Creo que me ha ido bien porque este año por ejemplo, al terminar el cuatrimestre los alumnos se sentían satisfechos, escriben en su ordenador y ves que puedes aportar algo a su aprendizaje. La principal anécdota es que como dejo a los alumnos en el primer cuatrimestre me dicen “Antonio no nos dejes, no nos abandones” y la verdad que me llevo bien con ellos. Creo que les enseñas toda esa parte práctica que requiere la profesión y sobretodo creo que la he sabido complementar con una teoría que es fácilmente aplicable a la práctica. Hay que encontrar un punto medio, ni ser muy práctico y no tocar la teoría, ni muy teórico y dejar a un lado la práctica. He intentado resolver el camino así y creo que ha funcionado.
9.
P: ¿Qué consejo daría a los jóvenes estudiantes de periodismo de cara a un futuro laboral?
R: A los alumnos yo les diría que aprovecharan estar en la facultad, porque muchas veces se plantea si la facultad es buena o no para la profesión. Yo creo que sí es buena y que se debe aprender la profesión en la facultad. Antes nosotros casi aprendíamos el periodismo en los medios, en los periódicos, pero hoy al haber más estudiantes, más profesionales, algunos quizás nunca trabajarán en un periódico por eso conviene que aprendan la profesión mediante sus estudios para el día de mañana poder crear su propia empresa o montar su propia revista sin a lo mejor tener la necesidad de pasar por un periódico, es decir, hay que salir de la facultad ya sabiendo lo necesario y sintiéndote seguro como profesional. Aunque el periodismo requiera muchas horas, muchos días y muchas prácticas, pero al menos salir de aquí con la base mínima o suficiente para poder trabajar, si tienes la suerte de entrar en un medio podrás aprender muchísimo más, pero yo creo que en la actualidad existen muchas salidas profesionales por la vía de la autonomía, de crear propias empresas, hay alumnos que lo han hecho y parece que les ha ido bastante bien .
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P: Se conoce la dificultad de comenzar a trabajar en un medio una vez finalizados los estudios debido a la competencia y el alto nivel existente en la profesión.
R: Hoy ya el periodismo es mucho más que aquel pequeño abanico que teníamos entonces, hoy tenemos muchas más formas. Hay muchos gabinetes de prensa, está Internet, hay muchísima radio, muchas asesorías en empresas, etcétera. Es cierto que hoy existe una cierta disfuncionalidad en cuanto a las salidas laborales en sentido de que hay una cierta precariedad, pero yo creo que todo eso es fácilmente saldable. Los primeros años siempre se sabe que los periodistas ganamos muy poco pero yo creo que después, quien quiere ser periodista, tiene vocación y aprende el oficio consigue establecerse bien porque es un oficio que cuesta aprenderlo pero que cuando lo haces es gratificante además de muy necesario en la sociedad.
11.
P: Para concluir cambiemos de tema. Obviamente, los medios se inclinan hacia un partido u otro según su ideología, ¿cree que existe algún tipo de manipulación en la información que ofrecen?
R: Es verdad que cada periódico tiene su ideología pero yo creo que el problema no está exactamente en la ideología del medio sino que ésta siempre se encuentra en los editoriales en temas como el aborto, el divorcio, el matrimonio gay o la igualdad de la mujer, en estos casos el periódico se posiciona claramente. Pero después, en la información diaria yo creo que ahí hay ya un problema de base estructural que no depende de las empresas. El problema de hoy es que hay mucho periodismo de declaraciones, mucho periodismo programado como son las instituciones, las ONG o los sindicatos de los partidos políticos, que tienen su propio gabinete de prensa donde programan que es lo que van a decir. El periodista es un simple puente. Éste simplemente recoge lo que dice uno u otro, y eso no se manipula porque está ahí, entonces, el medio ofrece eso al lector o a la audiencia. Lo que ocurre es que el problema no está investigado ni contrastado, sino que transmiten la información sin haber ningún filtro, directamente al público. No es que esté manipulado, es que lo que el periodista está dando no es algo de su propia cosecha.
12.
P: ¿En qué medida ha cambiado este aspecto del periodismo con respecto a años anteriores?
R: Yo recuerdo que cuando trabajaba en el periódico había alguna rueda de prensa, pero muchos temas los investigábamos nosotros, incluso después se contrastaban. Eso hoy día no se hace. Ya sea por las prisas, por los propios intereses de los periódicos, a veces ideológicos y otros sencillamente económicos. Ha cambiado la manera de hacer periodismo, la manera de hacer información y todo eso yo creo que es malo, nefasto, pero todo cambiará con el tiempo aunque obviamente no son cambios que se produzcan de un día para otro. Siempre que el periodista no verifique, no contraste la noticia y no busque sus propias informaciones no habrá un periodismo. En el periodismo las declaraciones son al fin de cuentas opiniones que se filtran, y se meten dentro de los géneros informativos, con lo cual, estos no hablan de hechos que han ocurrido o que ocurrirán, sino que hablan de las opiniones de ciertos líderes políticos, sindicales etcétera.