Los que no vuelven a casa por Navidad

15 05 2008

Son muchos los militares españoles que cada año pasan la Navidad y las fiestas fuera de casa, el motivo es que están  desplegados Afganistán, el Líbano y Haitíi las diferentes misiones en las que España participa.

Las cuatro gestiones principales con participación española obligan a que más de 2.742 soldados pasen estas entrañables fechas lejos de su casa por “motivos laborales”. Sin embargo, el espíritu navideño y el ambiente de estos días, según han informado los medios, se dejan ver en cada una de las bases españolas. Los militares las decoran, hacen concursos de belenes, preparan competiciones deportivas y también menús especiales para estar lo más cómodos posibles dentro de los campamentos de modo que no se extrañe tanto el hogar.

Este año, en el Líbano, el contingente español está formado por 1.100 militares, provenientes en su mayoría de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI, con sede en Badajoz. Estos se encuentran desplegados entre la frontera israelí y el río Litani, se concentran en la base española “Miguel de Cervantes”, situada en el término municipal de Blat. Del mismo modo, en Afganistán, un total de 742 militares trabajan para ayudar al gobierno afgano a garantizar la seguridad en el país. Y así, repartidos por la mayoría del continente asiático se encuentran los miles de españoles que este año no volverán a casa por Navidad.

 Pero estas fechas gozarán del ambiente de la Base Miguel de Cervantes. Las luces de colores y los árboles decorados iluminarán las noches, cuando aún no son las cinco de la tarde. A pesar de las fechas, la mayoría de militares aseguran sentirse como en casa, “mi actual familia está aquí” afirma el general Casimiro Sanjuán, jefe de la Brigada Este de la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano bajo el mando español. “Trataremos de festejar estas fiestas como si estuviéramos entre los nuestros. No es la primera vez que nos encontramos fuera, y por eso consideramos que los habitantes del sur del Líbano son ahora nuestras familias”, aseguró Sanjuán ante los medios.

El típico árbol navideño y sus adornos no faltaron en la base española. Igualmente, aunque con un toque más extraordinario, el nacimiento que ha sido montado por los soldados sobre la maqueta de un BMR colocando arriba unos inhaladores de frecuencia. Cualquier idea es buena para pasar estos días familiares lo mejor posible. Su particular portal de Belén incorporado preside el patio de armas mientras que los militares se agrupan para ejercer sus labores principales.

En los pueblos cercanos las fiestas se suceden, y los soldados españoles están invitados a compartirlas con niños y mayores. En la localidad de Kleeya tuvo lugar el pasado día 17 una representación teatral y un espectáculo al que acudieron más de 500 niños de los colegios de toda la zona de responsabilidad española. Los soldados aportaron, además de caramelos y sonrisas, una actuación con villancicos típicos, se desahogaron de las ataduras de su actividad y se relajaron pasando una buena mañana junto con sus compañeros de oficio.Los días más señalados, 24, 25, 31 y 1 de diciembre, degustaron en el comedor un menú especial, al modo tradicional, que nada tuvo que envidiar al que de costumbre degustan junto con sus familias cada Navidad. Y el 6 de enero, aunque sin muchos regalos, recibieron el tradicional Roscón de Reyes y chocolate caliente.    
Otras actividades interesantes que desarrollará el contingente español en estos días son los mercadillos benéficos a los que se invita a los artesanos locales a mostrar y vender sus productos, una oportunidad para nuestros soldados de hacerse con recuerdos típicos del Líbano.

Como actividad de UNIFIL (soldados de paz de la ONU), el contingente español colabora en la organización de una exposición fotográfica durante el periodo navideño en las localidades de Houle y Marjayoún.

Los soldados extremeños de la Brigada Extremadura XI desplazados en Líbano pasaron unas navidades alejados de sus seres queridos pero rodeados de un ambiente particular, que podrán recordar el resto de sus vidas.